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19.2.17

ME SIENTO EN UN BANCO Y OBSERVO...


Me siento en un banco y observo. La gente pasa a mi alrededor, a nadie le preocupa que estoy haciendo ahí. Yo sin embargo, me imagino sus vidas. 
Una chica viene por mi derecha, lleva los cascos puestos y camina sin prisa, como si hubiese salido a pasear. Sin rumbo. Solo a pasear. Quizás necesita despejarse de sus estudios, o aclarar sus ideas respecto a algo. 
Justo por delante pasa una pareja de unos 40 años. Hombre y mujer. Ambos mirando sus móviles, sin tocarse ni hablar entre ellos. Puede que ni siquiera se conozcan. Aunque creo que si, van juntos y caminan a la vez y en la misma dirección.
Por mi izquierda pasa un chico. Lleva la cabeza agachada, como si estuviera triste. No sé por qué, pero tengo la sensación de que se siente solo.
Un poco más abajo, veo a un hombre entrar en un cajero. Desde el cristal veo como tumba una manta en el suelo y se coloca para pasar la noche allí. No puedo evitar sentirme mal.
Cruzando el paso de cebra va una mujer cargando con bolsas del supermercado, y gritandole a dos niños que no le hacen caso. Entre ellos solo discuten. Creo que por quien le toca jugar a la play cuando lleguen a casa.
Un niño de unos 12 años pasa con su perro por delante mía. En una mano lleva la correa y en otra el móvil. Va mirando fotos en instagram. Solo está en la calle por obligación. 
De repente oigo unas risas, suenan a felicidad. Entonces miro a mi lado. Hay una pareja de ancianos que se dirige hacia mi banco de la mano. Van hablando, riéndose. Se sientan en el mismo banco que yo. Buenas noches, me dicen. No puedo evitar sonreirles. Cuánto de menos echo a mis abuelos. Los oigo hablar. No hablan de nada en concreto, pero hablan de todo. Me siento bien. El hombre no para de acariciarle la mano a la mujer. La mujer no para de sonreir. En un momento, él le pregunta que si tiene frío, y que si quiere volver a casa. Ella contesta que sí, que es hora de volver. Los miro mientras se alejan. Me siento feliz. Me han contagiado su felicidad.
Camino hacía casa, hay mucha gente, pero no veo a nadie. Tengo el móvil en el bolso y las manos en los bolsillos. Solo paseo con un rumbo fijo. Disfruto del aire que me da en la cara y de los sonidos de mi alrededor. Llego al portal. Abro y subo. Entro a mi piso. Cierro la puerta y sonrío. 

Me siento afortunada.


30.1.17

LIBERTAD

¿Qué es la libertad?
Según a cuantas personas le preguntes, tantas respuestas distintas tendrás.
Si hablamos de mi manera de ver la vida, la libertad es el primer derecho fundamental que todo ser humano debería poseer, pero lo que no entendemos, es que muchas veces, los que nos quitamos esa libertad somos nosotros mismos.
Desde hace un tiempo, la palabra que mejor me define es libre.  
Cuando me preguntan como estoy o si soy feliz, mi respuesta es "soy libre, que es mucho mejor".
Me siento libre para decir que algo no me gusta, o para decir "no" a algo que no quiero hacer. Libre para dedicarle mi tiempo a las personas que yo quiero y me apetece, y no por compromiso o obligación. Libre para salir y entrar sin miedos. Libre para decir lo que pienso y actuar como quiera. Libre para no darte los buenos días un lunes o comerte a besos un sábado. Libre para conocer mundo: personas, lugares, costumbres...Me siento libre para echar de mi vida a personas que no me aportan nada, o no me hacen bien. Libre para rodearme de gente positiva, que me haga reír. Me siento libre para ser yo.
Estoy en un momento de mi vida en el que cada decisión que tomo, la tomo libremente; y solo por eso, sé que me salga bien o me salga mal, era la correcta.
Creo que llega un momento, no sé muy bien cuando, ni por qué; pero llega ese momento en el que descubres que hay demasiados factores que condicionan tu vida: tus padres, la opinión de la gente, tus estudios, tu trabajo, el miedo al futuro... Y te paras a pensar. Y descubres que cuando una oportunidad llega a tu vida, piensas en todas esas cosas antes de en qué sientes tú. Y ahí abres los ojos, y te das cuenta de que tu vida está condicionada, de que no la estás viviendo como te gustaría, de que no eres libre para vivirla.
Y es ahí cuando tienes que tomar la decisión más importante: seguir igual, dejando que los días pasen sintiendo que te falta algo; o salir de tu zona de confort, coger las riendas de tu vida, y acostarte cada noche sintiendote completa, y lo que es más importante...
LIBRE