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17.8.17

GUERRA EN TODAS PARTES

Quería esperar para publicar este post. Quería orientarlo principalmente a mi opinión sobre la película Dunkerke. Quería contaros como me planteé todo mi futuro y me dí cuenta de que ni todos los cuerpos ni todas las mentes están preparadas para la la guerra. Para sufrirla, para presenciarla, para contarla.
Hoy, por desgracia, tengo que darle la vuelta a esta pulicación y tratarla desde el atentado ocurrido hoy, 17 de agosto de 2017, en Barcerlona. Como muchos sabéis, esta tarde se ha producido un nuevo ataque terrorista en la concurrida zona de La Rambla, dónde una furgoneta ha procedido al atropello de la multitud de personas que paseaban por allí. Se conoce ya el triste número de 13 muertos.
¿Qué decir? ¿Cómo expresaros lo que siento? 
En primer lugar quiero pedir un poco de cabeza, de humanidad y de coherencia. Los vídeos y las imágenes que hay circulando por las redes no son agradables para mi, imaginaros para las familias de las víctimas. 
Sé que estamos en un momento en el que todo se graba, todo se fotografía, y todo se publica; pero por favor, no olvidemos nuestro lado humano y dejemos de difundir imágenes tan crueles y dolorosas.
Quiero continuar con el daño que causa este atentado. Aparte de las vidas que se lleva consigo, y los daños físicos causados a otras tantas personas; considero que el daño psíquico es mucho mayor. Esto siembra el miedo, inseguridad, preocupación, pánico. ¿Os hacéis una idea de cuántos catalanes no podrán pasear agusto por sus calles? ¿De cuántas personas allí presentes soñaran noches y noches con lo que han visto sus ojos? ¿O de cuántas ni siquiera podrán dormir? ¿Sabéis cuántas familias ha destrozado? Yo no quiero ni darle respuesta a estas preguntas, porque el número sería asombroso. 
Me entristece que usemos la violencia como un camino para conseguir algo. Me entristece que sigamos sin saber lo que significa respeto y tolerancia.
Me entristece que se den situaciones así en tantos países y que los que tienen el poder de detenerla no lo hagan.
Me entristece que naciendo todos humanos, nos diferencie el dinero, la religión o el país idioma que hablamos; y que esto, sea motivo de lucha entre nosotros.
Hoy hemos comprobado, que la guerra está en todo el mundo; no hace falta irse a Irak. En España también ha habido un ataque, también ha habido muertos, también hay policías con pistolas corriendo por la calle. En España también hay guerra, aunque nuestro enemigo no sea otro país como tal.
Paremos esto. Dejemos la violencia a un lado. Aprendamos a convivir. Seamos más humanos.
Todo mi apoyo a Barcelona. 
 

1.3.17

"ONE HUNDREDTH OF A SECOND"



¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por la fama? Esa es la primera pregunta que se me viene a la cabeza al ver este corto. Está clara la importancia que tiene el trabajo en nuestras vidas, y mucho más hoy en día. Pero, ¿en qué momento el trabajo se puso por delante de nuestros valores morales? ¿Cuándo fue más importante conseguir una buena foto, que salvar una vida? El mundo está lleno de humanos pero no de humanidad.
Quiero ser periodista de guerra, lo tengo claro desde hace varios años, y aunque sé lo que voy a tener que ver y vivir, nunca estaré lista para ello. En este corto, me he planteado si llegaré a conseguirlo. Más bien, si seré buena. Mis valores no tienen un precio; ni fama, ni dinero.
Hasta que no te ves en la situación, no sabes como vas a reaccionar, pero conociéndome, no creo que fuera capaz de colocarme la cámara y seguir fotografiando.
Sea como fuere, haya tomado una fotografía o no, esa imágen la llevaré siempre conmigo.
Quiero creer, que no hay nadie capaz de olvidar esa mirada buscando alguna esperanza, justo antes de morir. El sentimiento de culpabilidad con el que cargaría cada día, desde el momento en el que no he hecho nada para impedir esa muerte, no me dejaría dormir. Sería incapaz de sacar esa foto a la luz, por mucho que muestre la realidad tal y como es. Yo he estado allí. He visto a esa niña huir. La he visto viva y la he fotografiado muerta.
Mi parte de periodista, sabe que con esa imagen, las palabras no son necesarias. Nada más verla, ya te informa de lo que está ocurriendo en el mundo. Pero mi parte humana lo vería como aprovecharse de algo tan malo, para convertirlo en bueno para mi, aunque ¿quién dice lo que está bien y lo que está mal? Es algo tan subjetivo y abstracto, que creo que la única manera de hacer las cosas bien es seguir a nuestro corazón; aunque a veces nos lleve a tomar decisiones que para nada son las correctas.
 Sé que la vida tiene cosas malas, muy malas; por lo que si tenemos la oportunidad de intentar cambiarlas, debemos hacerlo.